
Viguá empezó porque quería un bolso y preferí hacérmelo.
No encontraba lo que buscaba, así que diseñé lo que tenía en la cabeza y lo mandé a producir. Cuando mis amigas lo vieron, empezaron a pedirme los suyos. Ahí entendí que no era la única que andaba buscando algo que no existía en ningún lado.
De eso se trata Viguá: de diseños que nacen de lo que yo misma quiero usar. Cada modelo lo trabajo hasta que queda como lo imaginé, y recién ahí entra en producción. Por eso no los encontrás en otro lado — no es un slogan, es literalmente cómo funciona.
El cuero no lo elegimos al azar. Para carteras, accesorios y objetos de hogar uso cuero vacuno de alta calidad, que selecciono personalmente. Busco el curtido, la textura, la firmeza justa. Para las prendas usamos cuero ovino — completamente distinto en caída, suave, cómodo, que se adapta al cuerpo de una manera que el vacuno no puede.
Trabajamos con talleres que conocen el cuero de verdad, que hacen a mano lo que una máquina no replica. Nada de lo que hacemos es de temporada. Diseño clásico, materiales nobles, y el tiempo que cada pieza necesita. Eso es Viguá.
Gracias por ser parte de esta historia.